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Archive for 13 octubre 2009

por : Pablo Andrés Pitaluga

Con la llegada del siglo XXI, un equipo integrado por museólogos, historiadores e investigadores entre los cuales se encuentra el licenciado, Pedro Cosmes Baños, Armando L. Peláez, Lázaro Boza, José Manuel Barrios, Mabel Pérez Gómez y quien escribe, se dieron a la tarea de hallar una explicación sobre la desaparición paulatina de apellidos italianos en la Villa de Mantua. De más de 20 apellidos registrados en los libros parroquiales a partir del siglo XVII, de los cuales hace referencia en su libro el investigador y escritor Enrique Pertierra Serra, solo tres conservan su descendencia., la familia Pitaluga, la familia Fiallo y la familia Cosme (Cosma en italiano), la primera en el poblado costero de Los Arroyos, la segunda en el poblado de Lázaro y la tercera en la ciudad cabecera

Sobre este hecho en particular surge una interrogante: ¿si Mantua fue fundada por italianos, por que solo tres apellidos llegan a nuestros días? Tras largos años de minuciosa investigación histórica encontramos que las causas están centradas en la segunda mitad del siglo XIX. Con el inicio de la guerra por la independencia de Cuba y el recrudecimiento de las acciones por parte del ejercito libertador al mando del Lugar Teniente General Antonio Maceo y Grajales en tierras de Vueltabajo, el gobierno español con el objetivo de frenar el espíritu independentista que se expandía por la mayor de las Antillas, nombro en el año 1896 como Capitán General de la isla al político y militar Valeriano Weyler y Nicolau, quien ordenó el encierro forzoso de la población rural en campos de reconcentración a merced del hambre y las enfermedades, con miras de cegar el apoyo y suministro de alimentos a las fuerzas insurrectas, abriendo un periodo conocido como el más nefasto de la historia en tiempos de la colonia, donde mas de 400,000 personas en su mayoría mujeres, niños y ancianos encontraron la muerte en la campiña cubana. Solo Mantua alcanzó la cifra de mas de 1000 habitantes desaparecidos y entre ellos encontramos los nombres de decenas de estos descendientes los cuales aparecen registrados en los libros de defunción de la localidad de Baja, en su mayoría mujeres y niños que apenas alcanzaban los 7años de edad.

Obligados por la represión a que eran sometidos, la emigración a otras regiones fue la decisión tomada por algunas de estas familias, mientras otras se abrasaron a la causa independentista entregando a sus mejores hijos. En el año 1896, en tierras Mantuanas Antonio Maceo expreso:
“…De la provincia no tenemos por nuestra parte nada de que quejarnos. Desde que llegamos la fuerza del ejercito cubano ha aumentado un 25 por ciento, en otros términos, han unido a nuestras banderas 10.000 reclutas, la mitad de estos, de caballería, están con Máximo Gómez y Emilio Núñez”…
En el libro: “Índice Alfabético del ejercito Libertador de Cuba Mayor General Carlos Roloff”, encontramos los nombres de varios de ellos que se alistaron en sus tropas, tal es el caso de los Cosme, Pereira y de Federico Pitaluga quien alcanzo los grados de Teniente Coronel del ejercito libertador en el departamento Oriental, 2do Cuerpo Cuarta División, Cuartel General, así como Julio Pitaluga, Sgto. De 2da, Regimiento de infantería Sagua.

Con el fin de la guerra, gran parte de los sobrevivientes retornaron a su lugar de origen, otros ya sin descendencia desaparecieron en el tiempo. Son diversas las cifras sobre el numero de fallecidos en la reconcentración decretada por Weyler, se estima que desapareció mas de la tercera parte de la población rural de Cuba.

Como Paradoja de la historia, hoy aun conserva el nombre de Weyler una de las plazas de Santa Cruz de Tenerife, olvidando un pasado en el que mujeres, niños y ancianos murieron en suelo cubano víctimas de su mandato.

A mas de un siglo, apellidos como: Fiorenzano, Pereira y una parte de la familia Pitaluga, los encontramos en municipios del litoral de la Habana, como es el caso del ultramarino pueblo de Regla quien acogió en su seno a decenas de familias Mantuanas, quienes contribuyeron a su desarrollo marítimo y en donde hoy reposan los restos del joven combatiente internacionalista Heriberto Aribu Pitaluga quien cayó combatiendo en suelo africano en defensa de la independencia del pueblo Angolano.

La tradición marinera y la vocación por las artes y letras ha sido un distintivo que identifica a estas familias de descendencia italiana. Marinos, pintores, profesores, historiadores, escritores, músicos están presentes en cada una de ellas.

Hay que tener en cuenta que desde el siglo XVIII, Mantua se destaco por su dedicación en los centros de enseñanza publica basada en una educación rigurosa, Emeterio Santovenia en su libro “Pinar del Río” nos relata una panorámica detallada basada en documentos y archivos de la época en la que muestra los aportes significativos en la educación con la creación de establecimientos dirigidos a la enseñanza solo comparable con Pinar del Río y Sumidero, fruto del trabajo realizado por los antiguos partidos de sotavento, en los que también se destacaba el desarrollo sostenido en la comercialización y cultivo del tabaco.
El estrecho vinculo entre estas familias lo encontramos en bodas y bautizos registrados en los libros parroquiales, tradición de una estirpe que trasciende en el tiempo, enarbolando como insignia, la lealtad a sus raíces.

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